miércoles, noviembre 03, 2010

Cuando los caminos se cruzan


Hablando con Fito alguna vez...supe que el tiempo es un efecto fugaz...con esto en mente, atravesé la calle para ver mejor el mar.

Desde aqui puedo ver el edificio de la sociedad portuaria...el viejo y el nuevo...se parece tanto al de mejoras publicas, al de aguas...a la casa gongora...al palacio de lievano...

Finalmente son todos lo mismo, escenarios para que los círculos de poder puedan transcurrir.

No puedo dejar de reirme de la ironia...yo que hui de allí, tratando que ni la tradición ni el apellido me alcanzasen...voy ahora ladrillo en mano a construir un edificio de estos.

Creo que he descubierto que los edificios esos...son como la espada poderosa, que depende de quien la blande...

Reconozco que ahora hay otra voz fuerte en el coro...que no soy mas un solista...de hecho, creo que es una voz potente y con el potencial de hacer el concierto completo sola...

Pero tambien estoy claro que los dos llegamos hasta aqui por vias distintas, pero al fin y al cabo al mismo punto...no puedo juzgar el grado de cicatrices...pero lo que si puedo decir es que recuerdo un koan cristiano,  que habla de que el viejo sabio que no pregunta a un niño sobre como llegar a la sabiduría...no es tan sabio después de todo.

Mi labor es escuchar y ver....aprender en esencia.

Me siento pues con mi cafe y mi cuaderno de notas, un montón de paginas revisadas y arrancadas en el suelo...un sin fin de paginas nuevas y el lápiz parado al borde del precipicio en blanco...listo a saltar...

Rumbo por favor! me gritan desde el fondo...

Logre que pasáramos incólumes por el mar de los sargazos, sortee la falta de viento...sobrevivi al huracán...

Rumbo!!!! me vuelven a gritar!!!!

Enciendo las paginas arrancadas y uso la fogata para poder leer el compas...aprovecho el humo para hacer señales...veremos quien las contesta...por lo pronto creo saber a donde debo ir.

Ya les contare.